Day of the Dead

Coco en +/- 600 palabras

Con la película Coco, Pixar explota el tema del Día de Muertos con una realización cinematográfica de buen nivel. Digo explota porque Pixar es ante todo un negocio y sus películas buscan generar ganancias monetarias. O sea, Pixar ya tiene membresía en el club de quienes lucran con el Día de Muertos. Sin embargo, no todo lucro es ilegal y quizá muchos de nosotros deberíamos aprender esta lección.

Aun así, hay quienes no ven con buenos ojos hacer de la cultura un negocio. Lo cual es entendible y sería aceptable si las herramientas y demás recursos que producen cultura fueran gratuitos. Hasta el escritor más pobre necesita lápiz y papel, los cuales tienen valor y, por lo tanto, precio. El mercado del que todos somos parte, nos guste o no, es un mecanismo ciego y cruel, todo lo absorbe y trastoca. Desgraciadamente, para producir y preservar la cultura se necesita dinero. Este tema es complicado y merece un estudio más atento.

Según lo observado en las redes sociales Coco, como cualquier otra película, ha recibido las reacciones más diversas pero en su mayoría positivas. Muchos mexicanos ya la consideran su película favorita. Pixar se puede sentir satisfecha de que su inversión, alrededor de 200 millones de dólares, ha rendido dividendos emocionales y monetarios. Hasta el 6 de diciembre Coco ya había recaudado 280 millones de dólares en todo en todo el mundo.

La historia de Coco es tratada con laberintos sentimentales, congojas propias y extrañas, penas aquí por culpas de los del más allá; es decir, la narración conlleva una carga emocional muy grande en la cual se funde el Día de Muertos. Al público de esta película no le ha costado trabajo hacerse parte del drama de Coco por una razón obvia: todos, algún día, moriremos. Toda despedida es triste, a menos que el despedido sea un mal nacido.

En Coco los Aztecas, fieles veneradores de la muerte, tienen presencia casi nula. Hay edificaciones decoradas con motivos Mexicas y por ahí en una cueva, en la que aparecen atrapados dos importantes personajes de la cinta, se ve una imagen que evoca a Mictecacíhuatl, reina de Mictlán. Es todo.

Coco comprueba lo categórico de la cultura mexicana. Pocas personas pueden no sorprenderse ante su esplendor. Sin embargo, Coco no es una película cultural, ni un homenaje a la cultura mexicana, ni cosa por el estilo. En este departamento, Coco es un inventario de productos y escenas mexicanos de presencia obligatoria, algunos dirían clichés: la calle empolvada, las casas de adobe, los tamalitos, la guitarra, el cempazuchitl, los zapateros, el mariachi, la tía que busca arreglar asuntos críticos con la chancla, la foto de la familia, el galán de cine que es un hijo de pu…, etc.

Resulta irónica la manera en que Pixar y el director de la película, Lee Unkrich, convierten a los muertos en inmigrantes que deben cruzar la frontera entre “la tierra de los muertos” y la realidad terrenal para visitar a sus familias. Los muertos pasan la aduana si “tienen papeles” es decir si sus familiares los siguen recordando. Para Unkrich, “la migra” también está en “the land of the dead”.

En la tradición mexicana del Día de Muertos, las almas de nuestros difuntos nos visitan durante el 1 y 2 de noviembre. Y nos visitan porque existe un lazo afectivo entre ambas partes. No hay un tercero que permite o no, el paso de almas. Los vivos facilitan el viaje de las almas poniendo ofrendas con flores, comida, bebidas, fotografías y otros objetos de alto valor sentimental.

Visualmente, Coco, es una producción atractiva. Las computadoras, hoy en día, pueden hacer verdaderas maravillas virtuales. La historia es conmovedora. La tradición mexicana del Día de Muertos no se conserva al 100% en Coco pero, el tratamiento que se le da no es un disparate.

Pepe Caudillo. Raleigh, NC. December 9th, 2017.