En español

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¡Latinx no!

Texto e ilustración: Pepe Caudillo – Defensor del idioma español

Ante el uso, aun limitado, que ciertos sectores de la sociedad americana y de otros países, con todo su esplendor demográfico y sus defectos políticos, hacen de la palabra “latinx” (se pronuncia latin-eks) sobre todo en los medio sociales y publicaciones virtuales, me permito declarar lo siguiente:

1.- Me niego al uso de neologismo “latinx” en español. ¿En inglés? También me niego.

Conozcamos algunos antecedentes de este invento que surgió, intempestiva e indeterminadamente, del ciberespacio en el año 2004. La definición que el diccionario Merriam-Webster, una autoridad del idioma inglés, da sobre la “latinx” es la siguiente: “de, relativo a, o marcado por herencia latinoamericana, usado con género neutral como una alternativa para latino o latina.” (La traducción es mía).

Quienes están a favor de “latinx” proponen el término como una alternativa que no acentúa ningún género en particular; al contrario, reafirma a todos los géneros: hombres, mujeres y quienes forma parte del universo LGBTQ. Esto en una novela se oye de maravilla pero, en la vida real, reduce el valor lingüístico del idioma español a tragedia. 

Por cierto, el diccionario de la Real Academia de la Lengua, autoridad en la lengua española, no reconoce el neologismo “latinx”. Y sus razones tiene para esto. 

Arlene B. Gamio, prolatinx, explica en una publicación digital denominada “Latinx. A brief handbook”, que el adjetivo latino “predetermina el género masculino y promueve la violencia hacia las mujeres y a los individuos que no son binarios.”

En la mencionada publicación también se explica que la letra “e” sirve “para denotar la inclusión de géneros. Por ejemplo, los niños están en el cuarto, se convierte en les niñes están en el cuarto”. Qué cosa, ¿no?

Otros términos que sirven al mismo objetivo: “latin@, latina/o/x, latino/a, latine”.

Por último, Gamio del Princeton LGBT Center, advierte: “Se usa latinx cuando se hace referencia a un grupo de individuos que presenta una mezcla de géneros e individuos no binarios”.

Hasta aquí con los antecedentes y la visión “prolatinx”.

2.- Me niego a usar “latinx” porque aunque el Webster expone que uno de los objetivos centrales de este término es presentar una neutralidad de género. Esto no es necesario dado que la palabras, la esencia de las palabras, carece de género como se verá más adelante. Por otro lado, se confunde el género de las palabras con el género de las personas. 

3.- Esta construcción verbal, “latinx”, la percibo como una ocurrencia que se desvía del uso adecuado, universal e histórico del idioma español y que trata de remediar un problema que no existe. 

3.- “Latinx” no se ajusta, en lo inmediato, ni en el mediano plazo, a las cualidades fonéticas del español. ¿En qué idioma está “Latinx”? ¿O también repele los idiomas? No tiene género ni tiene país de origen, ni tiene idioma. Insisto, desde su pronunciación es un invento confuso. Hay quien dice “latins” o, “latinks” o, “latineks”. Las personas que se enfrentan a este término por primera vez, tienen dificultad para determinar su pronunciación. Las alternativas son igualmente confusas: latin@, latina/o/x, latino/a, latine.

4.- La Real Academia de la Lengua dice: “La letra x no forma los morfemas de género del sistema lingüístico del idioma español”. Es decir, en rigor, la X, dentro del idioma español, no puede sustituir a la A ni a la O para formar géneros. 

No es exagerado afirmar que a las palabras, especialmente a los sustantivos, adjetivos y artículos, se les agrega un genero solo para mantener la concordancia lingüística que nada tiene que ver con la concordancia del género en los humanos. Por ejemplo, el muro y la pared. Ambas palabras se refieren a la misma entidad, en un caso se manifiesta en genero gramatical masculino y en el otro femenino. Entonces esa construcción horizontal o vertical, hecha de ladrillos o concreto, ¿a qué género pertenece? Como concepto no requiere genero. No tiene mayor trascendencia el que dicha construcción sea niña, niño o ninguno de los dos. 

No pretendo ser tan académico, pero ampliar el concepto anterior, me remito a la edición 1999 de la Gramática de la Lengua Española de Emilio Alarcos: “La variedad de designaciones a que aluden los géneros y la arbitrariedad en muchos casos de la asignación de masculino y femenino a los significados de los sustantivos impiden determinar con exactitud lo que significa realmente el género. Es preferible considerarlo como un accidente que clasifica los sustantivos en dos categorías combinatorias diferentes, sin que los términos masculino o femenino prejuzguen ningún tipo de sentido concreto”. 

Alarcos agrega: “…el género es un accidente o morfema que caracteriza al sustantivo, dotando de una de las dos posibilidades combinatorias que llamamos masculino y femenino, las cuales, mediante la concordancia, permiten la manifestación explicíta de ciertas relaciones entre las unidades del enunciado”.  

5.- Me rehuso a caer en las garras de “latinx” porque su creación tiene ciertos fines que no son necesariamente lingüísticos. Quizá esté equivocado pero, distingo a “latinx” como una protesta en sí misma y, está destinada a ser usada bajo dicho contexto: marchas, mitines, revueltas, protestas, desobediencias civiles. “Latinx” es un póster que buscar ser agitador, es un volante que anuncia una protesta. Aplaudo el hecho de que “latinx” sea una pancarta que promueva un cambio social en favor de cierto sector de la sociedad pero se debe mantener como tal y no como un neologismo del idioma español.

6.- Es verdad que los idiomas evolucionan. El uso constante de los mismos resulta en modificaciones que, a fin de cuentas, suman palabras a estas lenguas. Sin embargo, cada palabra agregada debe portar el espíritu del idioma. “Latinx” tiene una pronunciación ajena al español y, aún así, si lo aceptáramos, ¿que seguiría? ¿LatinZ para los zombies latinos de cualquier género? ¿LatinY para los yerberos? ¿No sería mejor LatinT para todos los latinos? ¿Qué tal XLatinos para latinos talla extragrande o para aquellos que ya no son latinos? ¿Niñx, hispanx, amigx, perrx, gatx?

7.- El vocablo “latinx”, no se siente latino, no refleja el espíritu añejo y valeroso de las hermosamente sonoras palabras del español. Nuestro idioma suena al campesino de manos ríspidas quien de madrugada se levanta a trabajar después de echarse un taco de tortillas hechas con un maíz que él mismo ha domesticado. El español tiene el encanto de la risa festiva de las mujeres en medio de una rumba o de un asombro ante la belleza de una rosa roja. Solo el español puede tener la magia de palabras como desmentir, llorar, barro, garabato o rebozo”. No puedo insertar “latinx” en este panorama.

8.- La etiqueta “latinx”, como cualquier otra: latino, hispano, rojo, ufano, nos separa del grupo. Soy “x” por lo tanto no soy “y”. Ser una cosa es no ser la otra. 

9.- Yo no creo que las palabras en sí mismas nos hagan más incluyentes. Considero que una actitud más incluyente, de parte de todos nosotros, sería más importante que la palabra misma. ¿De qué sirve apelar a la supuesta inclusión de una palabra si uno mismo no lo es? Por ejemplo, en español se puede tratar a las personas con el muy formal y respetuoso “usted” o con el más familiar “tú”. Sin embargo, a “usted” le pueden mentar la madre. ¿Dónde quedó lo formal en el trato? ¿Realmente seremos más incluyentes, más vinculantes, más abiertos si usamos “latinx”? Lo dudo. Todavía me niego a usar “latinx”.

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propositos 2019

       Mis propósitos para el 2019 (Más vale tarde que nunca)

Declaro que en la redacción de estos propósitos no he sido torturado, ni se ha ejercido sobre mí algún tipo de presión física o psicológica. Expongo que no soy miembro de algún partido político (no he perdido el rumbo todavía). Afirmo inequívoca y categóricamente que me siento atraído por los cuerpos celestes (especialmente por el planeta Tierra) y que éstos, acaso, hayan ejercido alguna influencia, sobre mí, al momento de especificar lo que a continuación menciono. Vale.

Van los propósitos…

1.- No lavar mi coche ni el coche de nadie. Es pecado desperdiciar agua y rendirle culto a objetos sin substancia.

2.- Plantar 12 árboles. Uno cada mes en alabanza a la madre naturaleza.

3.- Leer más libros de autores cuyo color de piel no sea blanco. Este último tipo de personas dominan el mercado del libro y dejan muy poco espacio para los otros autores que son, igual o más importantes que ellos.

4.- Visitar 3 museos que no conozca. Deberían ser 30 museos pero quiero mantener mis metas en plano de lo realista. Sin embargo, sospecho que serán más de 3. En la Ciudad de México hay 500 museos. En NY 80. En Carolina del Norte más de 100. ¡Sí se puede, sí se puede!

5.- Escribir más poesía. Es la única forma que se me ocurre de declarar mi amor por las letras y por el idioma de mis padres y de mis abuelos y de sus padres y de sus abuelos. 

6.- Generar menos basura y desperdicios y, practicar con más frecuencia el reuso de todo tipo de materiales. Los humanos somos muy buenos para ensuciar nuestro entorno. Quiero ser parte de una solución en lugar de acrecentar el problema. 

7.- Usar más la bicicleta. Es divertido. Resulta una forma de transporte muy eficiente. Se previene la emisión de gases contaminantes en el ambiente. La excepción más notoria a esto último son los bicicleteros adictos al frijol.

8.- Dibujar y pintar. ¿Por qué no?

9. – Pagar mis impuestos a tiempo. Nos están observando.

10.- Promover la amistad. Hablar sobre el amor con desconocidos. Pensar en la disolución del racismo.

11.- Aceptar, entender y enmendar mis errores o, en su defecto, mis horrores. 

12.- Promover el Día de Muertos. El inframundo, el supramundo y la migración de almas que veían los aztecas sigue más vigente que nunca. Nuestras muertes deben servir al propósito de la vida y se deben asumir con su temporalidad correspondiente. Tengo presente que mis días están contados y debo usarlos como Dios manda. 

13.- No sentirme latino, ni hispano, ni colgarme etiquetas. Sentirme lo que soy, un hombre parte de una creación universal única, que tiene los mismo derechos a sembrar y cosechar que cualquier otra persona; que merece respeto y que le gusta respetar. Debo sentirme lo que soy: Pepe Caudillo. ¡Yay!

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Una novela criminal por Jorge Volpi

Reseña por Pepe Caudillo

En “Una novela criminal”, trabajo entre literario y periodístico, Jorge Volpi (En busca de Klingsor, 1999), traza el tortuoso, arduo, enmarañado recorrido que padecieron Florence Cassez y, entre muchos otros, Israel Vallarta después de haber sido detenidos en diciembre de 2005. Y, aunque el recorrido de estos personajes, se ve entorpecido por los elementos que son delineados en esta novela sin ficción: “… manipulación sistemática, la impunidad de origen en el trato del acusados y testigos, el manejo de los medios para construir visiones ad hoc”, Volpi (Ciudad de México, 1968) es capaz de organizar una “novela documental” como el propio autor la llama, para presentar de manera muy clara un drama nacional e internacional en el que hasta el papa Benedicto XVI, tuvo algo que ver. 

“Una novela criminal” está escrita con una pluma inteligente, organizada, analítica, detallada y literaria. En ella el caso Cassez-Vallarta no deja de ser lo que el sistema judicial mexicano y sus secuaces han hecho de él pero, es presentado, con una claridad objetiva que, en ocasiones, se convierte en una literatura muy sutil y muy consciente de serlo. 

Publicar una novela sin ficción sobre el notorio caso de un grupo de secuestradores, Israel Vallarta es considerado, según fuentes oficiales como el jefe de la banda del Zodiaco, en un país, México, donde el secuestro es una presencia constante puede parecer redundante; sin embargo, a Volpi le interesa dar a conocer dos asuntos primordiales:

1.- Ventilar la historia Cassez-Vallarta de la manera más objetiva y sintética. Volpi en esta novela narra una historia de amor, de odio, de crimen, de policía y de política pero también demuestra que sintetizar un expediente judicial de más de 20,000 páginas, no es imposible.

2.- Expresar que este caso iniciado en diciembre de 2005, sigue vivo. Y sigue vivo porque, como Volpi lo hace notar en las casi 500 páginas de este libro, el sistema de justicia mexicano funciona mal. En este sentido “Una novela criminal” es una fotografía o, por lo minucioso del libro una radiografía de una de la partes más oscuras de México.  

En esta novela documental, Jorge Volpi, habla de la posverdad, fenómeno del que son parte prácticamente todos los personajes involucrados de frente y de sesgo en el caso Cassez-Vallarta. 

¿Qué es la posverdad? Volpi lo explica así: “Si la posverdad existe, tendríamos que imaginarla no como el ámbito donde los poderosos mienten de modo sistemático, sino aquel donde sus mentiras ya no incomodan a nadie y donde la distinción entre verdad y mentira se torna irrelevante”. Posverdad: un signo inequívoco de nuestros tiempos. 

“Una novela criminal”, una lectura recomendable de un autor lúcido.

Museo Nacional de Brasil a las brasas 

Museo Nal de Brasil

¿Cuánto cuesta un museo? ¿Cuál es su valor histórico, educativo, social, cultural, artístico?

Debe haber formas de calcular en dinero el valor de un museo. Sin embargo, un museo no es solo un objeto tasable. Los museos son nuestra batalla contra el tiempo, batalla perdida pero no rechazada, son centros de acaparamiento de la memoria colectiva, son cofres protectores de tesoros artísticos, botánicos, animales. Dentro de los museos podemos viajar a través del tiempo establecer conexiones con nuestro pasado. Cada museo nos presenta y nos representa, nos da una presencia. Cada museo desaparecido nos pone en calidad de ausentes. Cada vez que un museo se pierde, una parte de la humanidad se anula.

El domingo 2 de septiembre el Museo Nacional de Brasil, #MuseuNacional, se quemó. Este pequeño puñado de palabras no describe la proporción de la desgracia. En el museo de marras se acumularon piezas históricas, de incalculable valor, durante 200 años. El museo fue fundado en 1818 por Juan VI, rey de Portugal. Las salas de este espacio museográfico  albergaban verdaderos tesoros nacionales, indiscutibles maravillas mundiales: muestras botánica, animales disecados, tenía áreas dedicadas a la arqueología, la paleontología. Durante muchos años se pudieron apreciar momias egipcias y sudamericanas, fósiles, insectos, meteoritos, utensilios indígenas. Hoy, después del incendio la mayoría de estos objetos están perdidos, desechos de manera irreparable.

El trágico incendio consumió, según la Subdirectora del Museo, Cristina Sarejo, “el 90% de las piezas del lugar”. 20 millones de piezas se llegaron a sumar al acervo de este museo, considerado el más grande de América Latina. Sin duda, el pasado 2 de septiembre, la humanidad presenció una tragedia.

Los incendios en los museos son más frecuentes de lo que pensamos. El Instituto de Conservación Canadiense estima que unos 30 museos se incendian cada año. Y aunque no todos los incendios llegan al nivel del que se presenció en Brasil, 30 incendios al año son demasiados. Esto sin considerar otros elementos que atentan contra la vida de estas instituciones: decisiones estúpidas de gobernantes, desastres naturales, robos, ataques militares, polvo, calor, humedad, el tiempo mismo son algunos de los enemigos más notables de los museos. 

Los humanos somos criaturas temporales. Estamos condenados a vivir en ciclos que tienen un principio y un fin. Quizá nuestra temporalidad sea una de las razones que tenemos para dedicarnos a la colección y conservación de lo que consideramos valioso. Quizá por eso, con la ayuda de arquitectura, construimos museos y guardamos nuestros tesoros en ellos. Y aunque el 90% de los tesoros acumulados en el Museo Nacional del Brasil hayan desaparecido, algo podemos hacer. En la página web del museo hay un listado de las diferentes formas en que se puede brindar ayuda, desde ser voluntario, compartir fotografías hasta hacer donativos en dinero. Aquí el enlace:

http://www.museunacional.ufrj.br/destaques/comoajudar.html

Fuentes: Wikipedia, CNN, BBC, Forbes, Wikicommons, El Universal (Mex), Nexos (Mex), www.museunacional.ufrj.br

Pepe Caudillo. Raleigh, NC. 9-10-2018. Imagen: Wikipedia. Collage: Pepe Caudillo.

 

El Inusual Usain Bolt

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Señoras y señores, de las muchas maravillas que este siglo ha podido atestiguar, una de las mayores, en cuanto al desempeño motriz humano, se llama Usain Bolt. El velocista jamaiquino, el prodigio Usain Bolt, nacido el 21 de agosto de 1986. Hoy tiene 21 años de edad y mide 1.95 metros.

Estamos en las olimpiadas de Pekín, China. Fecha: 16 de agosto del 2008. Estamos en la final de los 100 metros planos. Bolt está a punto de fincar un nuevo record mundial en la prueba reina de velocidad, pero eso nadie lo sabe todavía.

Sobre la línea de salida está Bolt y sus siete contrincantes. Desde el punto de vista competitivo Usain es el enemigo a vencer. Estos 8 hombres saben que Bolt posee el presente record mundial de 9 segundos y 72 centésimas. Nadie hasta este momento ha podido lograr una mejor marca. Aun así, hay presión. Se percibe un nerviosismo en el ambiente.

“Ready, set, go”. Se escucha el disparo de salida.

Un segundo después Bolt ya dio cuatro zancadas y ha cubierto una distancia de unos 10 metros. Así es, 10 metros en un segundo. Un segundo después del disparo de salida, nadie va a la cabeza. A los dos segundos, Usain se mantiene al parejo con los demás velocistas; sin embargo, no se puede decir que su inicio haya sido lento.

Trescientas centésimas de segundo después de iniciada la carrera Bolt ya cubrió una distancia mayor de 30 metros. Dos segundos después de este punto, Usain habrá cubierto una distancia total mínima de 55 metros.

El cronómetro pasa por la marca de los 4 segundos. Bolt, imbatible, siempre ha sido imbatible así estaba escrito, ya fincó su posición de liderazgo, ya va con el cuerpo erguido, haciendo uso de la fuerza biomecánica generadora de una velocidad incomprensible. En menos de 6 segundos su triunfo se habrá consumado.

Bolt ve de reojo a sus contrincantes pero ellos lo ven enfrente de sí mismos. Al segundo 6, Bolt corre ya, adelante de ellos. Ya se sabe ganador. Aquí no cabe la duda. Ante el asombro del mundo y, 91,000 espectadores en el estadio, su victoria está asegurada. Bolt salió hoy a comerse la pista, a refrendar su lugar en la historia de la velocidad humana, a poner un nuevo limite a la relación tiempo-distancia que todos llamamos velocidad.

Y el incremento de velocidad se llama aceleración. La aceleración de Bolt se hizo patente desde el tercer segundo de la justa. A los 8 segundos con 10 centésimas Bolt aventaja al grupo con la reducida distancia de 5 metros que, en el ámbito de los 100 metros planos, se estiran como un precipicio sin fondo.

Antes de llegar a la marca de los 9 segundos Bolt ya va con los brazos en alto. No hay forma de detenerlo. Los otros siete participantes no se rinden, no bajan la guardia, pero sí confirman que sus naturalezas son más reducidas que la de Bolt.

A los 9 segundos con 69 centésimas, el huracán Bolt toca la “finish line” y se convierte fácilmente, en el hombre más veloz que la humanidad haya visto. Con 41 zancadas dadas en menos de 10 segundos Bolt recorrió 100 metros. Esto, de tan inusual, se convierte en increíble.

Y a pesar de lo inaudito del 9:69, no es, hasta este momento su mejor marca. Un año después, en Alemania durante el campeonato mundial de atletismo, Bolt hará otra vez lo impensable, lo inusual: 9:58.

Usain Bolt, el velocista más destacado de la historia, ha impuesto una marca insuperable. ¿O no? Quizá la marca sea superable. ¿Dentro de 10 años? Esto es el otro lado muy destacable de Bolt: ¿qué marca impondrá aquel que lo supere? Bolt, la maravilla humana en onda expansiva como el mismo universo.

Pepe Caudillo. Raleigh, NC. Septiembre 3, 2016.

Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=SYHuylQcF8o&frags=pl%2Cwn

Image: Google

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Tiempo y Color

Un nombre,

tu nombre

lleno de colores

audibles.

Una presencia,

tu presencia,

hecha de tiempo

imborrable;

y, un amor,

tu amor:

conquista de dos mundos,

cada uno con sus colores

y su tiempo.

Pepe Caudillo

Octubre 25, 1998.

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Raza, palabra tan irrelevante como pesada

Dedicado a los políticos y quienes los padecen

Esta linda mañana leo una historia escrita por John Blake quien trabaja para CNN. La historia tiene que ver con el asunto denominado en inglés “racial fluidity”. ¿Cómo se dice eso en español, “fluidez racial”? No importa cómo se diga, en todo caso, la fluidez racial no es un concepto relevante, es un tecnicismo entristecedor. Inventos como la raza, las castas, las jerarquías, las categorías, las clases, los rangos raciales o de cualquier otro tipo, agotan la dignidad humana porque representan una forma separatista y agresiva manejarnos en la vida común. El racismo y sus derivados entorpecen la búsqueda del bien común.

Según Blake, fluidez o migración racial, es la creencia de que la raza, como el género, es una elección y no una etiqueta biológica que le asignan a la gente al nacer. Los practicantes de la fluidez racial deciden, según el día, la hora y el lugar en el que estén, a que raza “pertenecen”.

Antes de continuar con este “cuento”, repito que a nivel personal no deseo adherirme a la etiqueta latino o hispano. Estos dos sellos (así los percibo), no definen lo que soy. Las complejidades (por así llamarlas) de mi vida, de mi ser, no pueden sustraerse a lo latino, ni siquiera de manera parcial. No los puedo hacer parte de mi identidad por la forma en que se usan en este país: son más derogatorios que clasificatorios.

Por otro lado, es claro que cualquier intento divisorio hecho a través de un criterio racial, siempre será inexacto. Usemos uno de los ejemplos de Blake: “El expresidente Barack Obama. El primer presidente negro de la nación no cabe en la definición convencional de negro. Su padre fue de Kenia y su mamá fue blanca. En cierto momento, algunas personas de la comunidad afro-americana dijeron que Obama no era realmente negro porque no era descendiente de los esclavos de Africa occidental”. ¿Cuáles son las reglas biológicas para determinar la raza exacta (se puede hablar de exactitud dado que la biología es una ciencia) del expresidente Obama? Son notorios, en este tipo de argumentos, los cruces conceptuales del lo biológico, a lo geográfico, a lo político, a lo social y, por ende, a sus distintas circunnavegaciones y sus respectivos desencadenamientos en las vidas particulares de cada uno de los miembros de una sociedad determinada. Los latinos, por ejemplo, son vistos de cierta manera y tratados de cierta manera, en mucho casos, solo por ser latinos.

Anyway, Blake establece en su historia que, de aunque en principio la fluidez racial podría ser una tendencia positiva que podría romper la catástrofe que representa la distinción o discriminación racial, en realidad genera más racismo.

¡Ja-ja-ja! (Me acordé de un chiste). Uno podría pensar que Blake ha tenido la intención encontrar algo positivo en la migración racial pero sus buenas intenciones se ven truncadas con los hallazgos de su investigación.

Él mismo expone: “Se supone que la migración racial es una noticia buena para mucha gente. Mientras más se diluyan las lineas raciales, se ha argumentado, se perderá más el aguijoneo del racismo”.

Ojalá el racismo hubiera nacido de la manufactura de sellos como blanco, negro, asiático, latino, etc. Ojalá estuviéramos frente un fenómeno social que nació por el mero uso del idioma. Pero todos sabemos que el problema del racismo no es un problema de palabras; es un problema de emociones y de conductas. No tiene que ver con la palabra que usamos para adjetivar a alguien, tiene que ver con la separación emocional que existe entre nosotros. Somos racistas no por una cuestión gramatical sino por una insuficiencia espiritual o como decía Octavio Paz: “no hace falta la fraternidad”.

Párrafo de cierre dedicado para quienes la raza, independientemente de lo que esto signifique, tiene un peso especifico muy alto. El racismo, no se puede disgregar con palabras, right? Son nuestras acciones y, como decía Montaigne, los motivos que tenemos para realizar estas acciones, el material por el cual podemos ser juzgados y el concreto que necesitamos para construir la escalera de la fraternidad. En tanto no elevemos nuestro espíritu, no curemos nuestro corazón y no practiquemos la fraternidad, el racismo, y muchas otras de nuestras desgracias, seguirán existiendo.

Pepe Caudillo. Raleigh, NC. Marzo 4, 2018.

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El recipiente de DACA

Dedicado a los buenos traductores, su profesión, en tierra de inmigrantes, es tan ingrata como necesaria.

Decir “los recipientes de DACA” es apelar a “las ollas, las cacerolas y hasta los refractarios de DACA”. Decir “Los beneficiarios de DACA” es más digno. Y la dignidad se pierde o se gana por lo que hablamos y los actos que vienen a consecuencia de nuestras palabras. Aunque no siempre funciona de esta manera. El origen de nuestros actos no está en las palabras pero éstas, sí dan noticia de nuestras pretensiones. En todo caso, no debemos sentirnos “recipientes” con un hoyo en medio, debemos ser “beneficiarios” con derechos. De por sí, poner la etiqueta “DACA” en la frente de nuestros jóvenes ya es malo (metáfora sostenida con autoadhesivo), entonces, si lo vamos a hacer, que sea de manera sensata y digna, lo más posible.

Por otro lado, los problemas en traducciones o para ser más honesto, las malas traducciones no siempre tienen que ver con cuestiones lingüísticas sino con limitaciones de otro tipo. Puede ser problema de oído, puede ser falta de concentración pero, las malas traducciones, también son producto de una mala actitud. El traductor, instantáneo o de profesión, no debe dejarse llevar por la llamada “lengua o cultura dominante”. En las lenguas y en las culturas como tales no hay dominación. En términos literarios por ejemplo, el español no domina al inglés ni tampoco ocurre lo opuesto. Simplemente son dos idiomas diferentes. La dominación viene de la postura que tomemos, según nuestra actitud, según nuestras intenciones.

En la traducción un idioma, no domina al otro; ni tampoco se trata de hacer la versión X de texto Y. “Recipiente” en el contexto de DACA no es la versión en español de “recipient”. Es un falso cognado, es una solución facilista, es una especie de oportunismo verbal. Una traducción es una búsqueda semántica en los manglares de dos o más idiomas dentro del ambiente en el que ambos se inscriben. Traducir es buscar los mejores equivalentes en símbolos y significados, tomando en consideración no solo el mensaje que se desea transmitir sino también las circunstancias de los receptores del mensaje (no recipientes).

La libertad de expresión no debe confundirse con el libertinaje en la expresión. La libertad es un valor sustentado en la dignidad humana. El libertinaje es el ángel que se convirtió en demonio, es el recipiente de nuestros males y la causa de nuestras congojas actuales.

Ser o no ser recipiente, esa es la cuestión.

Pepe Caudillo. Raleigh, NC. September 9th, 2017.

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Coco en +/- 600 palabras

Con la película Coco, Pixar explota el tema del Día de Muertos con una realización cinematográfica de buen nivel. Digo explota porque Pixar es ante todo un negocio y sus películas buscan generar ganancias monetarias. O sea, Pixar ya tiene membresía en el club de quienes lucran con el Día de Muertos. Sin embargo, no todo lucro es ilegal y quizá muchos de nosotros deberíamos aprender esta lección.

Aun así, hay quienes no ven con buenos ojos hacer de la cultura un negocio. Lo cual es entendible y sería aceptable si las herramientas y demás recursos que producen cultura fueran gratuitos. Hasta el escritor más pobre necesita lápiz y papel, los cuales tienen valor y, por lo tanto, precio. El mercado del que todos somos parte, nos guste o no, es un mecanismo ciego y cruel, todo lo absorbe y trastoca. Desgraciadamente, para producir y preservar la cultura se necesita dinero. Este tema es complicado y merece un estudio más atento.

Según lo observado en las redes sociales Coco, como cualquier otra película, ha recibido las reacciones más diversas pero en su mayoría positivas. Muchos mexicanos ya la consideran su película favorita. Pixar se puede sentir satisfecha de que su inversión, alrededor de 200 millones de dólares, ha rendido dividendos emocionales y monetarios. Hasta el 6 de diciembre Coco ya había recaudado 280 millones de dólares en todo en todo el mundo.

La historia de Coco es tratada con laberintos sentimentales, congojas propias y extrañas, penas aquí por culpas de los del más allá; es decir, la narración conlleva una carga emocional muy grande en la cual se funde el Día de Muertos. Al público de esta película no le ha costado trabajo hacerse parte del drama de Coco por una razón obvia: todos, algún día, moriremos. Toda despedida es triste, a menos que el despedido sea un mal nacido.

En Coco los Aztecas, fieles veneradores de la muerte, tienen presencia casi nula. Hay edificaciones decoradas con motivos Mexicas y por ahí en una cueva, en la que aparecen atrapados dos importantes personajes de la cinta, se ve una imagen que evoca a Mictecacíhuatl, reina de Mictlán. Es todo.

Coco comprueba lo categórico de la cultura mexicana. Pocas personas pueden no sorprenderse ante su esplendor. Sin embargo, Coco no es una película cultural, ni un homenaje a la cultura mexicana, ni cosa por el estilo. En este departamento, Coco es un inventario de productos y escenas mexicanos de presencia obligatoria, algunos dirían clichés: la calle empolvada, las casas de adobe, los tamalitos, la guitarra, el cempazuchitl, los zapateros, el mariachi, la tía que busca arreglar asuntos críticos con la chancla, la foto de la familia, el galán de cine que es un hijo de pu…, etc.

Resulta irónica la manera en que Pixar y el director de la película, Lee Unkrich, convierten a los muertos en inmigrantes que deben cruzar la frontera entre “la tierra de los muertos” y la realidad terrenal para visitar a sus familias. Los muertos pasan la aduana si “tienen papeles” es decir si sus familiares los siguen recordando. Para Unkrich, “la migra” también está en “the land of the dead”.

En la tradición mexicana del Día de Muertos, las almas de nuestros difuntos nos visitan durante el 1 y 2 de noviembre. Y nos visitan porque existe un lazo afectivo entre ambas partes. No hay un tercero que permite o no, el paso de almas. Los vivos facilitan el viaje de las almas poniendo ofrendas con flores, comida, bebidas, fotografías y otros objetos de alto valor sentimental.

Visualmente, Coco, es una producción atractiva. Las computadoras, hoy en día, pueden hacer verdaderas maravillas virtuales. La historia es conmovedora. La tradición mexicana del Día de Muertos no se conserva al 100% en Coco pero, el tratamiento que se le da no es un disparate.

Pepe Caudillo. Raleigh, NC. December 9th, 2017.

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Mujer

Quiero, si me permiten, dedicar unas palabras humildes a las mujeres. Palabras urdidas como homenaje y puestas aquí como un reconocimiento mínimo.

Por las mujeres vivimos, comemos, sentimos y morimos. La mujer, a veces a pesar del hombre, nos pare, nos cuida, nos alimenta, nos cura, nos sostiene, nos alienta, se desvela por nosotros, nos lleva al doctor, a las vacunas, a la escuela, al cine, nos viste, nos hace las tortillas a mano, nos pone festines. Se vuelve periodista visionaria y nos informa de lo que pasa y de lo que pasará, se hace activista y nos defiende y nos desea que la vida nos trate con justicia, se transforma en inmigrante y, con o sin papeles, trabaja para mantener a su familia. La mujer es amante de la libertad. De la nada se hace intérprete y traduce conversaciones con quien sea, donde sea. Nos habla con el corazón. Saca fuerzas de flaqueza, se desvela, se entrega, se anega por nosotros, por lo que quiere, por los que quiere. Ella arregla y limpia la casa, la decora; hace el mandado; nos da nuestro lugar y nos pone en nuestro lugar, si es necesario. Es la mujer quien, con su gran corazón y su aguante a toda prueba, mantiene a la familia unida.

La mujer es la bella, el pétalo de flor, suave y delicado que nos ataranta con sus atractivos. La mujer es el ser de ojos grandes, lindos, de sonrisas que parecen cascadas estelares. Las mujeres son galaxias de sensualidad y sus curvas… divinos oleajes de placer estético y erótico que nunca se acaba porque nunca quiere dejar de ser lo que es, porque siempre está ahí para nosotros, porque las mujeres no interponen barreras contra quienes las ven y las tratan como lo que son: mujeres.

Eva, Venus, Medusa, Pandora, Mictecacíhuatl, Coatlicue, Cleopatra, Juana de Arco, Frida Kahlo, la Madre Teresa, Sor Juana Inés de la Cruz, la Virgen de Guadalupe, María Callas, Marilyn Monroe, Dolores Olmedo, Chavela Vargas, la Princesa Diana, Cersei Lannister (Game of Thrones), la Doña, Laya. La lista es basta. Estas conspicuas mujeres son, al mismo tiempo, emblemas de lo que la mujer es para nosotros y para ella misma. Por su talento, su vision, su liderazgo, su sentido ambicioso de la vida, su desdén por la muerte, su acercamiento a la vida, por su amor al arte, a la música y a todos nosotros, la presencia de la mujer es necesaria. Para bien o para mal la mujer es imprescindible.

Son las mujeres, aun con todas sus virtudes, las víctimas de los machos, hombres de sentimientos torcidos que desatan su bestialidad y violencia sobre los cuerpos apacibles de las femeninas. Estos machos, quienes irónicamente solo son valientes frente a las mujeres, enferman las mentes de “sus hembras” con barbaridades verbales. Golpes y vituperios caen sobre la mujer y la mujer sigue siendo mujer. Mi solidaridad con las mujeres que son víctimas de cualquier tipo de abuso.

Se conoce que en esta vida no todo es color de rosa. Hay mujeres criminales, que son malas madres, que se desorientan y se van hacia el lado oscuro, que se pierden en ellas mismas, que se arrepienten de haber nacido, que son procaces, abusadoras, que son como la chingada. Sí las hay. También hay hombres de esa calaña. Pero las mujeres que son así, raramente se arrojan al abismo “motu proprio”. Ni por su propia voluntad, ni por decisión unilateral, ni por destino. En la mayoría de los casos “la mula no era arisca, los golpes la hicieron” reza el dicho popular. Y aunque no fuera así, a estas mujeres también les ofrezco sinceramente este homenaje.

Quiero pensar que siempre tendremos mujeres. ¡Viva la mujer!

Pepe Caudillo. Raleigh, NC. Marzo, 2017.

 

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